sábado, 18 de abril de 2026

Risa y la cabina del viento: ternura, un hámster gracioso y el poder de creer más allá de la muerte

 

 

 



(Buenos Aires)

Hay películas que se miran, y otras que se sienten. Risa y la cabina del viento, ópera prima de Juan Cabral, pertenece a este segundo grupo. Rodada en gran parte en Ushuaia (con algunos pasajes también por Río Grande), la película nos invita a creer en algo más allá de lo visible: en que los vínculos verdaderos no terminan con la muerte.

La historia sigue a Risa (la notable Elena Romero), una niña que perdió a su padre en un trágico incendio. Su madre, Sara (Cazzu), lucha por sobrevivir en medio de la crisis económica. Pero Risa quiere usar la misteriosa cabina telefónica que quedó en pie tras el fuego para hablar con él.

La actuación de Cazzu  conocida como cantante es una gran sorpresa. Lejos de desentonar, logra un papel protagónico lleno de verdad y contención. Y lo mismo puede decirse de todo el elenco: Diego Peretti, Joaquín Furriel y Gustavo Garzón. Todos construyen personajes creíbles y justos. Pero sin dudas, Elena Romero es el corazón de la película: su ternura, su mirada y su determinación para hablar con su papá atraviesan la pantalla y llegan directo al alma.

Completan el elenco: Graciela Borges, Silvina Savater, Fabián Casas y Manuel da Silva.

Y qué decir de la mascota: un hámster pequeñísimo, gracioso y con un timing cómico impecable. Cada vez que aparece, saca una sonrisa. Es un acierto total de la película y alivia con ternura la emoción de los momentos más intensos.

Risa y la cabina del viento es una joya íntima que abraza el corazón. Por su elenco entero, por la ternura de su niña protagonista, por ese hámster que roba escenas, por el paisaje único de Ushuaia y por el mensaje hermoso de que los vínculos no se cortan con la muerte. Imperdible

La fotografía y el escenario de Ushuaia son protagonistas absolutos. La cámara recorre sus calles empinadas , sus negocios y bares de estilo europeo que conviven con los barrios humildes de los trabajadores, el mar, el canal Beagle y sus islas, la cantidad de  pájaros que las habitan.

La música de Babásonicos también aporta. El guión es de Pablo Minces y Juan Cabral 

La ciudad tiene una personalidad única: fría, hermosa y dura. Y sobre todo, la película retrata el sacrificio de sus pobladores, esa lucha cotidiana por vivir y sobrevivir en una geografía inhóspita, donde el viento y el frío no dan tregua. Eso le da una capa de realismo y hondura que pocas películas logran.

 El film mereció el Premio al Mejor largometraje argentino y mejor dirección en el Festival de Cine de Mar del Plata, el Premio del público en el Festival La Fiesta del Cine de Francia, y Mejor película joven en el Festival Internacional de cine de Estocolmo.

Se puede ver en varios cines.

Pronto se estrenará en Netflix.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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